Ángel Bea
«¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mt.23.37-39)
LA COMPASIÓN DE JESUCRISTO ES SENSIBLE
La compasión de Dios expresada a través de Jesucristo era una compasión sensible. Con esto queremos decir que Dios no es ajeno a los padecimientos, dolores y necesidades del ser humano. Él no se mantuvo alejado, sino que se ha hecho cercano al ser humano a través de la encarnación, en Jesús (J.1.14). En el Señor Jesús vemos la compasión sensible de Dios, a tal punto que las personas estaban muy por encima de las murallas que los seres humanos levantamos para mantener alejados a aquellos que nos molestan, importunan e incomodan en base a las diferencias sociales, económicas, sexuales, religiosas, etc. Seguir leyendo










