Mario E. Fumero
Conforme existes MINISTERIOS en la iglesia, también hay dos tipos de miembros. Pudiéramos clasificarlos como: Ovejas o cabritos, sanos o enfermos, miembros en comunión o aspirantes, fieles o flojos, sujetos o insujetos, acoyuntados o descoyuntados, comprometidos o pasivos etc. Pero me gusta más clasificarlos bajo un concepto bíblico no muy usado, que es el de; «Miembros con mayúscula», que no funcionan y «miembros con minúscula», que sí funcionan, o el de acoyuntado (sujeto) o descoyuntado (suelto).
En nuestro contexto evangélico se usa mucho el término «miembro» sin entenderlo, y aunque es bíblico, muchos ignoran el sentido conceptual del mismo. Tomaré esta palabra según el sentido popular y después la analizaremos de acuerdo a la Palabra de Dios, para establecer nuestras pautas sobre esta clasificación.
LOS MIEMBROS CON MAYÚSCULA
El término Miembro (con mayúscula) le da a la palabra un concepto de socio. Se usa mayúscula para definir un título (Excepto al empezar una oración, según ley gramatical) o posición social. Se es Miembro, con mayúscula, cuando nos afiliamos a un club, organización social, filantrópica o religiosa. Es por ello que llevamos un carnet, estamos registrados en un libro de «membresía», y gozamos de ciertos privilegios y obligaciones.
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