Ángel Bea
“Y no nos metas en tentación, más líbranos de mal…” (Mt.6.13)

“Y no nos metas en tentación…”. Esta frase podría dar a entender que Dios sería el que, en ocasiones, el causante de que sus hijos sufriéramos las tentaciones. Sin embargo, esto estaría en contradicción con lo que escribió Santiago sobre la tentación: “Dios no puede ser tentado ni él tienta a nadie, sino que cada uno es tentado, cuando de su propia naturaleza carnal es atraído y seducido…” (St.1.1-13). Entonces, acorde con estas palabras tan clarificadoras, el sentido de la frase aludida debe ser otro, sin duda.
A juicio del comentarista Williams Hendrisem, el signficado de la frase aludida sería éste: “Si es tu voluntad, no nos permitas, débiles como somos por naturaleza e inclinados al pecado, que entremos en situaciones que en el curso natural de los acontecimientos nos expongan a tentación y caída, pero cualquiera que sea tu voluntad para con nosotros, líbranos del malo” (Comt. S. Mateo Pg.352) Aclarada el sentido de esta frase, esta es la última de las peticiones relacionadas con nuestras necesidades personales: Que seamos librados tanto de las tentaciones como del mal (o “del malo” –o “del maligno”-) Pero para poder orar con una mayor eficacia, sería necesario conocer distintos aspectos relacionados con esta petición sobre la tentación o tentaciones.
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