«No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios… No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno». (Romanos 3:10-12)
Una computadora, esa máquina que recibe información a una velocidad increíble y la analiza, la compara, la calcula y muestra sus resultados, ¿quién podría vivir sin ella? Sin embargo, si por maldad un pequeño programa pirata es introducido en una computadora, los datos que están en la memoria se destruyen y la máquina deja de obedecer a su dueño.
¡Esta es una ilustración de lo que es el hombre! Él es la obra maestra de Dios, el Creador. Es capaz de reflexionar, de concebir, de escoger, de fabricar, de amar… Pero, como un ordenador infectado por un virus informático, nuestro ser interior no puede producir lo que agrada a Dios, lo que es bueno, verdadero, hermoso, sino que más bien es llevado por el egoísmo, el orgullo, la codicia.
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